PRÓLOGO EL PRIMER DÍA DEL TIEMPO NUEVO

Hace tiempo que esperaba que esta obra colectiva con cuerpo de libro llegara a mis manos… y a las tuyas.

Hace tiempo que este libro, surgido desde la conjunción creadora de numerosas almas, esperaba llegar a mis manos… y a las tuyas.

Por fin el encuentro se ha dado. Exactamente cuando correspondía: “todo tiene su momento y cada cosa tiene su tiempo bajo el cielo”. Y ha sido un auténtico reencuentro fuera del tiempo y del espacio para abrir las puertas al recuerdo pleno de lo que eres, de lo que somos, de lo que es, de lo que acontece…

Y recordando, recordando… ¿Cuándo los humanos dejaron de escuchar a los árboles?... Dóron es un árbol magnífico, robusto, grande, enorme, majestuoso, soberbio, fuerte, resistente… Y sabio, muy sabio, pues no atesora conocimientos, sino sabiduría: la sabiduría innata que mora y bulle en la esencia de cuanto existe; la sabiduría profunda y universal que emana de los Corazones cual cosecha de amor con el único propósito de ser compartida desde ese mismo amor.

Desafiando el paso de los años y los siglos, este árbol doblemente milenario se yergue en el centro de un parque. Un inmenso parque cuyo nombre el libro no desvela, pero que coincide exactamente con el tuyo. No en balde, querido lector, el anciano roble vive dentro de ti. Te darás cuenta de ello a medida que vayas avanzando por las páginas que siguen. Y también en tu interior habitan todas las experiencias, todas las situaciones, todas las circunstancias y todos los personajes que a Dóron se acercan para plantearle sus preguntas: ...